3 de abril

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Dispositivos de Desarrollo Infantil: se fortalece el territorio y se suman niveles de complejidad

El municipio cuenta con 31 espacios en los seis distritos en los que se trabaja en el primer nivel de atención, en tanto está en marcha un proyecto para alcanzar el tercer nivel de complejidad.

Volver a jugar, redescubrir canciones, retomar cuentos y apagar pantallas son las acciones clave de los 31 dispositivos de Desarrollo Infantil que desde las secretarías de Salud y de Desarrollo Humano y Hábitat de la Municipalidad se despliegan en los seis distritos de Rosario. Con ocho años de trabajo en el primer nivel de atención y más de 360 niñas y niños de 0 a 3 años integrados a los espacios, los equipos trabajan desde el año pasado en la constitución y fortalecimiento de un segundo y tercer escalón para “situaciones más severas y que requieren otra intensidad en los tratamientos”, explica la directora de Políticas Sanitarias de la Secretaría de Salud, Carolina Binner.

Mientras esa asistencia de segundo nivel ya comenzó a brindarse en el Policlínico General San Martín, el municipio proyecta un tercer nivel de complejidad. Para eso, en marzo se iniciaron obras en el histórico Instituto de Lucha Antipoliomielítica y Rehabilitación del Lisiado (ILAR).

Si bien no se disponen de estadísticas locales, los últimos informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señalan que el 15 por ciento de la población infantil sufre un retraso significativo en el desarrollo, situaciones que se complejizan por las condiciones de vulnerabilidad social de las infancias.

Con los dispositivos de atención en el territorio y un segundo nivel ya en desarrollo, en 2025 se busca avanzar al tercer nivel de atención con un proyecto que ya está en marcha en un sector del edificio del ILAR.

“El instituto tiene desde hace muchos años una función muy importante en la ciudad y, desde su origen, mantiene un perfil y una línea de trabajo vinculado a los cuadros de motricidad”, señala Binner, que destaca el “potente equipo de kinesiólogos, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos, profesores de educación física, trabajadores sociales y otros profesionales” que son parte de los equipos del efector.

“La propuesta busca atender a niños con dificultades más graves en el desarrollo a partir de un abordaje integral”, define la médica sobre la perspectiva que tendrá el espacio y que alojará “a chicos con dos o más alteraciones en su desarrollo, fundamentalmente en el lenguaje cognitivo y socialización".

En un espacio que promete ser amplio y abierto el objetivo es mantener la atención a los pacientes que vienen con sus tratamientos y a su vez alcanzar a una población nueva. En ese proceso, que será paulatino, se buscará darle lugar a niñas y niños con Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), un punto que surge de la demanda de las familias.

La experiencia de zona sur

Sobre el segundo nivel de atención, desde junio pasado se desarrolla una experiencia en el Policlínico San Martín que da respuesta a una decena de chicas y chicos y que, señala Binner, se intentará reproducir en otros sitios de la ciudad.

“Este es un espacio interdisciplinario donde hay una intervención mayor y más específica”, indica la directora de Políticas Sanitarias, que remarca que desde hace ocho meses el espacio crece tomando primero las situaciones detectadas en el centro de salud o que llegan del área de referencia.

Actualmente, trabajan con situaciones graves detectadas en el mismo policlínico o en su zona de referencia, donde “se hace un acompañamiento médico, pero también de los procesos que implican para esas familias cómo puede ser la tramitación de un certificado de discapacidad y el ingreso a centros terapéuticos”, detalla.

Aunque no todos los pacientes tienen un diagnóstico certero, se trata de cuadros en los que dos o más áreas del desarrollo están afectadas, o cuando “se trata de los mismos cuadros que en los dispositivos, pero más profundos”, cuenta la médica pediatra.

La prevención en el territorio

Esa perspectiva integral que se propone para los casos complejos es la que desde 2017 sostiene el Proyecto de Desarrollo Infantil en los territorios a través de los centros de salud y los centros Cuidar, que son clave para la detección de situaciones que requieren derivaciones a los espacios de mayor complejidad en construcción.

“Son espacios que se fueron generando y fortaleciendo con el tiempo, donde participan las familias junto con los equipos en propuestas grupales”, explica Binner, que suma al esquema once dispositivos para gestantes puestos en marcha desde la sanción de la ordenanza que ratifica la llamada Ley de los 1.000 días.

Carolina Ruiz coordina esos equipos territoriales desde la Dirección de Infancias y Familias de la Municipalidad donde pediatras, fonoaudiólogos y kinesiólogos de los centros de salud y equipos de Desarrollo Humano son parte fundamental de esa labor que definen como “preventiva”.

“Trabajamos fuertemente con madres, padres y cuidadores en el rol de los adultos en el desarrollo, en disminuir el uso de las pantallas y en rescatar el juego”, cuenta Ruiz.

Lo fundamental en esta etapa, indica Binner al respecto, son las “señales de alerta” a partir de las cuales los chicos llegan a los dispositivos. Y enumera: bebés prematuros, niños que no muestran intención de juego, no miran y no sostienen la atención, o incluso, en cuadros más severos, no logran sentarse o sostener la cabeza.

“Esta es una definición de trabajo territorial y multiagencial que se encuadra en el Plan Cuidar y que dialoga constantemente con otras instituciones y propuestas del territorio”, afirma sobre la iniciativa la directora General de Infancias y Familias, Andrea Fortunio, quien hizo hincapié en “la apuesta de la gestión a sostener las propuestas en territorios, tratando de hacerlas crecer y de hacer más nutrida la red de instituciones que participan”.