23 de enero

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Las comparsas de Carnaval, una oportunidad de transformación social en los barrios

Los Herederos trabaja con unos 70 jóvenes de entre 12 y 20 años de diferentes barrios de zona sur. Allí encuentran un espacio de contención y aprendizaje de oficios.

El Carnaval en Rosario es mucho más que los cuatro días locos en los que el corsódromo de Avenida Belgrano se llenará de plumas, brillos y sonidos. Incluso, mucho más que el mes de actividades que se programaron desde la Municipalidad con bailes en todos los distritos. Para los vecinos que forman parte de las murgas y comparsas que participan de los desfiles, es el intenso trabajo de todo un año, que involucra a chicos y grandes y, por sobre todas las cosas, a jóvenes que encuentran un espacio de contención y de aprendizaje de oficios y valores.

Los Herederos es una de las comparsas que exhibirá su música y su colorido durante este Carnaval. Nació de los piquetes de la crisis del 2001 en el seno de la organización social Movimiento Popular Libertador San Martín: “Los pibes venían a acompañarnos a las protestas y querían hacerlo con las características propias de su edad, con alegría, así que empezaron a tocar redoblantes y zurdos”, recuerda Claudia Fleitas, directora del conjunto. En 2007 comenzaron a participar de los carnavales rosarinos como invitados, y en 2014 compitieron por primera vez, ganando los premios de mejor batucada, mejor comparsa, mejor reina de batucada, segunda princesa y segundo rey.

Pero al margen del trabajo específico durante los festejos del Carnaval, las comparsas son también un espacio transformador de la realidad social en la que los jóvenes están inmersos. “No sé si los pibes que pasan por acá van a cambiar el destino de sus vidas, pero lo que viven es algo especial, que si lo seguimos acompañando desde el Estado y las organizaciones sociales, puede ser el cambio que la sociedad necesita”, opina Claudia.

Una oportunidad para jóvenes

Actualmente, Los Herederos involucra a un equipo de alrededor de 200 personas. Unos 70 son jóvenes de entre 16 a 22 años, principalmente de barrios de la zona sur como Tiro Suizo, Tablada, La Carne, Policial, La Lata, La Sexta y Molino Blanco, entre otros. Para todos ellos, la comparsa es un espacio de contención y al mismo tiempo una oportunidad de aprender a bailar, a tocar un instrumento o incluso a ejercer algún oficio a través de la diversidad de actividades que encaran a lo largo de todo un año de trabajo.

En ese sentido, los chicos aprenden a leer y escribir partituras a través de un espacio de música de La Siberia. Además, en el centro comunitario que la organización posee en el barrio Molino Blanco funciona durante el año, dos veces por semana, una escuelita de música y arte popular donde se enseña guitarra, trompeta, canto, teclado, serigrafía y arte. “También inventamos muchísimas actividades, participando en campamentos juveniles, talleres, competencias en Santa Fe y Entre Ríos”, agrega Fleitas.

Valores

Para Fleitas, la comparsa enseña valores como “la solidaridad, compromiso, responsabilidad, compañerismo”, y al mismo tiempo es una oportunidad para “recrear la cultura del trabajo”. “Nuestros pibes no vienen de esa cultura, para ellos el trabajo no es más el organizador social de sus vidas”, lamenta Claudia, al tiempo que se enorgullece al contar que “hay pibes que con 15 años ya aprendieron a soldar, a coser sus trajes”.

Los Herederos es también, señala Fleitas, una forma de mostrar otra cara de la realidad en los barrios. “Queremos mostrar eso que la sociedad no ve, es lamentable que en los medios sólo aparezcan las malas noticias con los jóvenes, hay otros que sueñan y tratan de cumplir ese sueño”, afirma.

En ese sentido, resalta al Carnaval 2017: “Hoy somos la familia que los acompaña, que les da de comer, un espacio comunitario donde se contiene a los chicos, es su casa”, añade e ilustra la experiencia entre risas: “Es una convivencia con una familia de 200 integrantes”.

En primera persona

David es uno de los jóvenes que forman parte de la comparsa Los Herederos. Tiene 17 años y hace uno que forma parte de la percusión. "Fue una parte también que nació de mi vida, es algo que me gustó mucho", lo describió, y aseguró que formar parte de la comparsa "es una oportunidad re grosa, te hace pensar un poco más en la vida y en los otros jovenes".