22 de julio

Deportes

Historias de vida

‚ÄúRemando encontr√© mi lugar en el mundo‚ÄĚ

As√≠ lo afirma Nicol√°s Gauto, un joven de 19 a√Īos de barrio Cristaler√≠a que se acerc√≥ al r√≠o gracias a la apuesta del municipio en actividades n√°uticas para j√≥venes.

Como cada sábado por la mañana, Nicolás, de 19 años, espera a sus compañeros para salir a remar en el Club Malvinas Argentinas, un espacio ubicado a orillas del Arroyo Ludueña, por avenida de los Trabajadores a la altura del 1200, que se erige en medio del cemento (entre el circuito de prácticas de conducción La Zapatilla y el Shopping).

El joven de barrio Cristalería, a quien su estatura y contextura física le hacen aparentar más edad de la que tiene, demuestra la ansiedad y la alegría propias del que está por hacer lo que ama. “Siempre me gustó el río. Al ser de zona norte, sentía la necesidad de verlo al menos una vez en la semana, hice muchos deportes, pero en todos me faltaba algo. Esa emoción que siento hoy, cuando agarro el remo, no la sentí con ningún otro deporte”, comenta.

Este año Nicolás obtuvo el primer premio de la competencia en 1000 metros en la ciudad Santa Fe mientras que su compañero Martín Santoro (15) obtuvo la medalla de oro en la competencia de 500 metros libre que se desarrolló en la ciudad de Campana. Estos y otros logros son el resultado de la participación de los jóvenes en la Escuela Municipal de Actividades Náuticas, iniciada en marzo en el club Malvinas, y al intenso entrenamiento que realizan en el club Regatas Rosario, al que accedieron por una beca deportiva de la Municipalidad. 

De hecho, cerca de 135 chicas y chicos de entre 12 y 21 años de los barrios Industrial, Arroyito, Nuevo Alberdi, La Cerámica, Toba/Travesía, La Esperanza, Los Cedros, Polledo, Cristalería, Casiano Casas y Empalme tienen la posibilidad de practicar deportes náuticos gracias a una política de inclusión que el municipio lleva adelante capitalizando y profundizando el acceso de la ciudad al río.   

“Sentía que en los últimos metros no podía más, pero seguí remando, gracias al aliento de mis compañeros. Fue inolvidable, hasta lloré cuado llegue a la meta”, recuerda emocionado.

Cuando remite a sus comienzos, nombra cada uno de los espacios en los que pudo aprender la disciplina y a los docentes que lo impulsaron a crecer en este camino. “Hice natación, básquet, kick boxing y yudo, la mayoría en el Poli de Cristalería, todo fue parte de una búsqueda”, enumera, resaltando que cada una de las propuestas fue importante para llegar a su momento actual en el que afirma: “encontré mi lugar en el mundo”.  

En cuanto a la actividad de remo relata: “Esto me ayudó a abrirme un lugar a mí y a mis compañeros, pibes que no tenían la posibilidad de hacer estos deportes, que son por lo general caros porque tenés que tener la embarcación o pagar la cuota del club”. Luego cuenta algunas de sus metas, como competir en la nacional en el Delta del Tigre, y proyecta su futuro diciendo: “Me veo cerca del agua, siempre remando, con el apoyo de mis padres”.

Mario Cejas, remero olímpico y colaborador de estas iniciativas que acercan a cientos de chicos al deporte, expresa: “Mi función es ayudar para que puedan acceder al deporte federado; la idea es seguir trabajando a través de la Municipalidad aquí en Malvinas y, en breve, en el corredor náutico de la Rambla Catalunya con todos estos jóvenes y todos aquellos que tengan ganas de remar”. 

“Hay mucho compañerismo, comparten las embarcaciones, los que tienen más experiencia ayudan a los que comienzan, vienen en invierno con tres grados bajo cero a remar, encapuchados", agregó, por su parte, Esteban Masson, educador de Deporte Comunitario de la Municipalidad.

Detrás de estos logros hay un gran equipo conformado por educadores de Deporte Comunitario y de Deporte Federado y la Dirección de Juventud del Municipio, quienes, junto a clubes barriales, trabajan para que jóvenes de diferentes barrios pueden acceder a éste y a otros deportes de río.