18 de junio

Cultura

Educación

La Escuela de Experimentación en Cine y Fotografía cerró el año con un viaje en Super8

El espacio de creación y formación del programa Ceroveinticinco reunió a los más de 200 niñas, niños y jóvenes que participaron del mismo durante todo el año.

Es sábado a la mañana, el sol tempranero augura un gran día y poco después de las nueve, la Ciudad de los Niños (ubicada en Vélez Sársfield 164) se pone para la foto. Chicas y chicos de 9 a 18 años llegan de a decenas desde todos los puntos de la ciudad para un objetivo, una celebración en común: embarcarse en una jornada de creación y aprendizaje, durante el cierre de la Escuela de Experimentación en Cine y Fotografía (del programa Ceroveinticinco), de la cual formaron parte a lo largo de 2017.

Finalmente, los protagonistas del gran encuentro son más de 200. Todos participaron de alguno de los 21 talleres que la Escuela desarrolló en los seis distritos durante el año, en una expansión territorial inédita en casi una década de actividad ininterrumpida. Para dar cuenta del trabajo anual llevado adelante, y en concordancia con la dinámica de la institución, en lugar de una clásica muestra de producción se propuso Super 8. El Universo de las imágenes en ocho estaciones, un viaje itinerante y experimental por el universo de las imágenes donde convergen diversos laboratorios de creación y experimentación.

Andrés Nicolás coordina la Escuela de Experimentación en Cine y Fotografía desde su nacimiento en 2008, retoño de “una fusión de talleres y experiencias de se venían dando”. Completado el décimo ciclo lectivo y prontos a celebrar una década de existencia, no tardó en destacar que 2017 fue “un salto importante” para el espacio por la posibilidad de multiplicarlo en todos los distritos. “Nos pareció importante que el cierre de la Escuela dé cuenta de esa transformación. Es así que decidimos hacer un cierre distinto, que más que un cierre sea una nueva apertura. Pensamos en esta actividad que llamamos Super8 que, más que una muestra de producción, es una muestra de dispositivos pedagógicos, de sentidos”, detalló el coordinador.

Los participantes son niñas, niños y adolescentes, en muchos casos en situación de vulnerabilidad social, que se acercaron a la propuesta a partir de alguno de sus espacios de trabajo en centros de convivencia barriales (CCB) o Puntos Digitales. De este encuentro fueron parte los Puntos Digitales Noroeste y Oeste, los CCB Emaús, Ludueña Sur, Ludueña, Norte, La Esperanza, Nuevo Alberdi, Industrial, Itatí y La Lagunita, la Casa de la Cultura Barrio Alvear, los centro de salud San Martín A, El Mangrullo y 20 de junio, las vecinales Bernardo de Irigoyen y La República, el Centro Cultural El Obrador, la Biblioteca Estrada, y el Centro La coope.

Además, como invitados especiales estuvieron los alumnos de la Escuela para Animadores Ceroveinticinco y los consejeros de la Ciudad de los Niños, que colaboraron en el desarrollo de la jornada.

Las ocho estaciones

Es así que Super8 planteó ocho estaciones que los participantes pudieron recorrer planteando su propio itinerario y creando así un viaje particular pero, sobre todo, experimental. Cada punto es una invitación a poner manos a la obra. “Pensamos recorridos que permitan a los participantes construir sentido a partir del lenguaje de las imágenes. A nosotros nos parece fundamental esta cuestión de la construcción de sentidos, que es algo que trabajamos mucho en la Escuela”, reflexionó Nicolás.

Sobre esa línea, la estación Narrativa visual consistía de una serie de montajes visuales generadores de sentido que invitaban a descubrir la capacidad de las imágenes para narrar historias. En Cine Instantáneo, se proponía a los chicos “a meterse dentro del universo del cine, donde ellos se caracterizan, montan un personaje y luego filman una escena”. Dibujos animados permitía experimentar con la animación a partir de juguetes ópticos y crear de ilusiones de movimiento a través de secuencias de imágenes fijas. Capturas de Pantalla planteaba una proyección de imágenes en distintos formatos producidas por los chicos durante el año, pero “acompañada de una reflexión sobre las maneras de ver”.

Una de las más destacables fue DeCartón TV. En este sentido, Andrés explicó: “Este es un proyecto que tenemos hace muchos años en la Escuela. Es una especie de canal de televisión, es un ciclo y una serie web que ya va por su décimo capítulo. Pero aquí lo desarrollamos en formato de dispositivo lúdico, donde montamos un estudio de televisión y los chicos hacen como un falso noticiero, e invitamos a reflexionar sobre los distintos modos de narrar que tiene la televisión. Siempre decimos la televisión es mucho más que un electrodoméstico: es un lenguaje”.

Otro muy popular fue Experiencia Vlogger. Sobre esta estación, Nicolás amplió: “Pensamos en la importancia de las redes. Trabajamos con muchos jóvenes y por eso nos parecía importante trabajar todo lo que son las nuevas tecnologías y sus nuevos lenguajes. Por eso incorporamos los videos blog y planteamos una reflexión sobre los nuevos ecosistemas comunicativos, donde le proponemos a los jóvenes crear un vlog” y ejercitar la creatividad utilizando herramientas
proporcionadas por internet.

Finalmente, las estaciones Imágenes digitales e Imágenes latentes recuperan los caminos de lo digital y lo análógico en la creación. Este vaivén, este diálogo de formatos y tecnologías es una marca registrada de la Escuela. “Hoy por hoy casi todos llevamos una cámara fotográfica de video en el bolsillo del pantalón, en el celular. Por eso planteamos, a partir de jugar con lo analógico, una pausa para preguntarnos qué es una imagen. Pero siempre pensando en torno a la importancia de la digital, no desde un retorno nostálgico”, contó Andrés.

Casi diez años haciendo Escuela

En 2018 se cumplirán diez años de la creación de la Escuela de Experimentación en Cine y Fotografía en el marco del programa Ceroveinticinco. Un espacio que con el tiempo “se convirtió en una escuela de imagen como multilenguaje”. A pesar de las novedades, el crecimiento y los proyectos a futuro, hay cimientos que no cambian y uno es la modalidad de dictado.

“Hacemos mucho foco en la producción en los talleres, no hay un programa de estudio fijo. Los contenidos que trabajamos en los talleres son navegables, no secuenciales. Un profesor puede empezar por lo analógico y otro por lo secuencial, otro por estenopeica y otro realizando un corto”, recuperó Nicolás, agregando cómo conviven experiencias de revelado artesanal con la creación de hologramas en 3D o de reciclaje audiovisual (“creación de nuevos sentidos a partir del contenido que ya existe en la web”).

Entre las constantes también se cuenta la publicación anual de Destellos, un libro que ya va por su sexto número y que edita la Escuela en conjunto con la Editorial Municipal de Rosario. “Reúne fotografías realizadas por nuestros alumnos, a partir de que cada taller propone un ensayo fotográfico para ese libro”, completó el coordinador.

Por la parte de las novedades, está Pespuntes, otra publicación gráfica pero con formato de “autoedición artesanal”. “Se llama así porque los libros están cosidos por los propios chicos. Hicimos como un tallercito de encuadernación donde ellos pusieron también sus fotografías y se generaron 21 libros distintos, porque cada taller hizo su Pespunte y cada chico cosió su propio libro”, narró Andrés con entusiasmo.

Para el año del décimo aniversario, hay planes de celebración y de más experimentación. “La idea es, en el marco de los diez años de la escuela, plantear un recorrido de esta propuesta por distintos espacios de la ciudad, al menos uno por cada distrito. Y serían abiertos a la comunidad, de manera que otros chicos y chicas puedan conocer las propuestas de la Escuela”, anticipó el coordinador.

Por el momento, Super8 ya tuvo un primer contacto con la ciudadanía en general el domingo siguiente a la jornada de cierre, en el espacio de Descanso al Paso de la Ciudad de los Niños, los paseantes de la Calle Recreativa pudieron formar parte de este universo de imágenes participando de dos de las estaciones.